lunes, 19 de agosto de 2013

Basado en hechos reales

Dormía tranquilamente hasta que entraste en mis sueños. 

Soñé que estaba en la cama y te ponías sobre mi, sabiendo que así me despertaría sobresaltada, y aprovechaste ese instante en que abrí la boca del susto para ponerme el tanga en la boca y apoyando tu mano sobre mi boca y nariz, dificultándome la respiración, me susurraste: 'me apetece follarte perra, algún problema?', y moví los ojos hacia los lados diciendo que no, ya que era la única parte del cuerpo con la que podía contestarte. Mis manos estaban atrapadas por tu cuerpo y mi boca completamente tapada. 

Me bajaste con violencia los pantalones cortos con los que la noche anterior me dejaste dormir y casi sin darme tiempo a abrir las piernas ya me estabas follando. Me metiste tu polla entera haciéndome empapar el tanga al intentar gemir. 

No dejabas de follarme con fuerza mientras me abofeteabas, diciéndome que era tu puta y que me despertase para darte placer, que te ofreciese mis pechos para que los torturases. 

Justo cuando agarraste un pezón y comenzaste a pellizcarlo, a retorcerlo, desperté. 

Pero no desperté de cualquier forma, sino con la manos sobre mi coño, con mis dedos frotando mi clítoris, de hecho, desperté porque me estaba corriendo, me habías excitado tanto en sueños que inconscientemente mi mano fue a aliviar al clítoris y a frotarlo buscando un orgasmo que, he de reconocer, no tardó en llegar. 



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