Estábamos charlando sobre la sesión.. me preguntaba a ver qué tal estaba y qué había sentido, que me hubiese gustado que me hiciera o que no me gustó. Yo aún seguía desnuda sobre la cama, con las manos atadas a la cabecera de la cama, las piernas atadas aunque no de forma literal, ya que no tenían cuerdas pero sí una orden de mi Amo de no cerrarlas en ningún momento. Él estaba frente a mi, sentado en el sillón. Yo tenía que levantar un poco la cabeza para verle, pero sin duda mi coño era el que mejor vista que tenía y se notaba ya que a cada minuto se iba humedeciendo más.
Después de un rato se tumbó a mi lado. Me ordenó que no girase la cabeza, que mirase al techo. Él se apoyo sobre mi brazo.. le tenia a unos centímetros, seguramente si me giraba podría besarle, pero solo podía seguir mirando al maldito techo.. Una de sus manos estaba cerca de mi cabeza, toqueteando el pelo, probablemente por si se me ocurría moverla para poder ponerla en su sitio.. y la otra mano, al principio agarraba mis pechos y jugaba con ellos. Después esa mano se acercó hacia mi coño y empezó a darle pequeños azotes. Me susurraba al oído que los contase, lo cual hacía sin dudar y agradeciéndoselos. Continúo azotándolo, mientras no dejaba de decirme lo puta que era, lo que disfrutaba cuando me trataban como a una perra.
De repente paró, yo me había ido excitando bastante. Se quedó callado, simplemente apoyando su mano sobre mi estómago. Entonces no sé ni como, pero le pedí que siguiese. Empezó a decirme que se lo repitiese.. a humillarme por habérselo pedido.. y enseguida comenzó a azotarlo de nuevo.. Esta vez no eran pequeños azotes.. más bien unos azotes fuertes, que me hacían cerrar las piernas por inercia. Entonces Él daba un fuerte azote en el muslo para indicarme que las volviese a abrir y siguió azotando. Me hacía gritar de dolor y placer al mismo tiempo, pero no tenía tiempo para eso, tenía que contar y agradecer rápido el azote porque el siguiente llegaba enseguida.
Le pedí que me masturbase, que quería correrme para él. Pero solo me dejaba correrme, si lo hacía así con los azotes y pronto, que no tenía todo el día para que una perrita como yo se corriese. Intentaba concentrarme, nunca me había corrido así pero quería hacerlo, estaba muy excitada. Cada azote hacía que mi clítoris se quejase pero a la vez se pusiese más durito.. mi Amo, me iba metiendo prisa, me iba poniendo más nerviosa.. y de repente dejó de azotarme.
‘bien perra, te dije que no tenía todo el día’. Entonces me volvió a poner un pañuelo en la boca. Se levantó, cogió algo que no llegaba a ver y se acercó a mi coño. Noté como empezaba a meter algo en él, estaba húmedo, probablemente del lubricante, entraba fácilmente, y de repente noté como se quedaba dentro y colgaba algo de él. Al principio pensé en bolas chinas, pero solo había una.. no era un consolador, ya que no tenía esa forma. Después apoyó algo en mi culo, también estaba frío, y fue introduciéndolo poco a poco, notaba como se iba abriendo camino, como le costaba pero Él no dejaba de empujar para meterlo. Esto si era un consolador, que se iba ensanchando un poco para después estrecharse y noté como una especie de base en el consolador, que hacía que permaneciese dentro sin que se pudiese salir. Después me soltó las manos y me dio unos segundos para que pudiese moverlos bien.
Me dijo que me levantase, que quería descansar y le gustaba estar solo para descansar.. No entendía nada, pero tampoco podía hablar con el pañuelo en la boca, y de todas formas.. que le iba a decir?
Me fue acercando hacia la mesa.. ¿acaso pretendía meterme en ese minúsculo hueco que había bajo la mesa? Cogió mis manos y me las ató a la espalda. Me quedé mirando el agujero mientras lo hacía.. Ahí no entraba y si lo hacía iba a ser muy incómodo. No dejaba de pensar que podía apoyarme sobre la pared, que yo no me movería, no le molestaría, pero supongo que su intención no era solo esa, sino también humillarme y lo iba a conseguir y mucho.. Quería suplicarle que no me metiese ahí, estuve a punto de escupir el pañuelo que tenía en la boca para pedírselo pero solo obedecía..
Me ordenó meterme, tenía que ser de perfil, y agachando la cabeza porque sino no entraba. Él se quedó mirándome un rato, yo estaba mal, no quería estar ahí, me sentía mal en esa situación, pero solo me dijo.. hasta luego perrita. Desde ahí no conseguía ver nada, y menos porque tenía la cabeza agachada ya que sino no entraba. Sí, al menos estaba sentada, pero tenía las rodillas tan dobladas para entrar que hubiese preferido estar arrodillada..
Al poco rato notaba como el cuello se iba quejando, y cada parte de mi cuerpo, aparte de que notaba como mi Amo me había ‘llenado’ antes de meterme al agujero ese.. quería moverlo, sacarlo, masturbarme con ello.. algo.. pero solo esperaba, y estaba alerta por si se levantaba de la cama.
‘Que tal perrita?’ Que tal?? Mall!!! Pero solo dije o intenté decir.. ‘bien Amo’.. Entonces noté como lo que tenía en el coño empezó a vibrar.. y del susto un buen cabezazo contra la mesa.. el primer segundo suave, pero poco a poco fue subiendo la intensidad... gemía, intentaba preguntarle qué era eso que me había metido.. pero solo conseguía gemir. Entonces me dijo: ‘jajaja, veo que te gusta eh zorra, pero ni se te ocurra correrte!!’ Me quedé pensando.. no correrme? Con lo excitada que estaba? Y que hacía yo dentro de ese agujero? Sin poder moverme.. gimiendo de placer.. intentando aguantar .. era surrealista.. Mientras oía a mi Amo riéndose.. y recordándome que no me corriese..
No se cuánto tiempo estuve ahí.. solo sabía que como siguiese jugando mi Amo con las vibraciones no iba a aguantar mucho más. Le medio pedí (ya que con el pañuelo era imposible hablar) que me sacase de ahí que no aguantaba más.. y bueno, por fin lo conseguí. Me agarró del pelo para sacarme, y levantó mi cabeza lo más posible. Entonces me enseñó un mando y me pidió que me corriese. Lo puso al máximo, al momento noté como me vibraba todo el cuerpo.. Necesitaba gritar, pero el pañuelo solo me permitía gemir. Pero no pasó mucho tiempo hasta que al final me corrí para Él. Apreté el pañuelo con fuerza para no escupirlo y gritar a gusto. Aún me temblaba el cuerpo y no solo porque el vibrador seguía funcionando sino por la excitación que tenía..
Entonces mi Amo, me levantó más aún la cabeza para que le mirase a los ojos.. Me sentía pequeña a su lado.. de rodillas, atada, totalmente excitada, cansada.. Me quitó el pañuelo de la boca.. se agachó para darme un beso, el mejor regalo que podía darme, y apagó el vibrador.



